This deviant's full pageview
graph is unavailable.
Member
igorklinki
Male/Argentina
Birthday
October 10
Last Visit: 13 weeks ago
Art Zone
Personal Zone
Misc. Zone
This is the place where you can personalize your profile!
But, how?
By moving, adding and personalizing widgets.
You can drag and drop to rearrange.
You can edit widgets to customize them.
The bottom has widgets you can add!
Some widgets you can only access when you get a premium membership.
Some widgets have options that are only available when you get a premium membership.
We've split the page into zones!
Certain widgets can only be added to certain zones.
"Why," you ask? Because we want profile pages to have freedom of customization, but also to have some consistency. This way, when anyone visits a deviant, they know they can always find the art in the top left, and personal info in the top right.
Don't forget, restraints can bring out the creativity in you!
Now go forth and astound us all with your devious profiles!
Mis primeras semanas de vida fueron particularmente aburridas, pero muy despojadas de las presiones a las que me vería expuesto al abandonar el placentero hábitat de la incubadora. Había descubierto que llorando atraía la atención de cierta obesa nurse, de cara redonda y mofletes abultados, que acudía puntualmente ante el menor de mis berridos para introducirme una tibia mamadera en la boca. Mucho tiempo después, leí que por la misma época un perro de laboratorio ejercía una influencia semejante sobre un científico ruso. Cada tanto, mamá me dirigía una extensa sonrisa a través de sus ojos tristes y del cristal de la sala de prematuros. Tenía veinticuatro años y una hermosura apenas empañada por la tristeza de su mirada. A veces aparecía acompañada por mi padre, cuyo gesto turbado me trasmitía una profunda preocupación que me obligaba a fruncir el ceño. Debido a mi estado delicado, los facultativos habían extremado los cuidados en lo concerniente a las visitas y el contacto físico que mis padres podían establecer conmigo era muy limitado. Mi primer otoño llegó y transcurrió prácticamente en esos términos; de no ser por el cambio de estado de líquido a gaseoso, mi universo extrauterino no difería en mayor grado de mi universo intrauterino. La sala de prematuros era silenciosa y siempre en penumbras, con esa gran pantalla de vidrio en la que, de tanto en tanto, veía desfilar a mis parientes y al personal de la clínica. Algo muy parecido a lo que más tarde conocería bajo la denominación de cinematógrafo.